La de a mil

El suertero que grita “La de a mil”,
contiene no sé qué fondo de Dios.

Pasan todos los labios. El hastío
despunta en una arruga su yanó.
Pasa el suertero que atesora, acaso
nominal, como Dios,
entre panes tantálicos, humana
impotencia de amor.

Yo le miro al andrajo, y él pudiera
darnos el corazón;
pero la suerte aquella que en sus manos
aporta, pregonando en alta voz,
como un pájaro cruel, irá a parar
adonde no lo sabe ni lo quiere
este bohemio dios.

Y digo en este viernes tibio que anda
a cuestas bajo el sol:
¡por qué se habrá vestido de suertero
la voluntad de Dios!

–César Vallejo

So much has become available via Internet, I am more amazed each day. I just came across an old-old, but classic set of studies on Vallejo, which I must reread.
On good days it is as though the www were a lottery in which all players won.

Axé.


Leave a comment