Las hordas salvajes de la noche
se echaron sobre la ciudad amedrentada.La bahía
florecida,
de mástiles y lunas,
se derrama
sobre la partitura
ingenua de sus manos,
y el grito, lejano
de un vapor,
hacia los mares nórdicos.Adiós
al continente naufragado.Entre los hilos de su nombre
se quedaron las plumas de los pájaros.Pobre Celia María Dolores;
el panorama está dentro de nosotros.
Bajo los hachazos del silencio
las arquitecturas de hierro se devastan.Hay oleadas de sangre y nubarrones de odio.
Desolación
Los discursos marihuanos
de los diputados
salpicaron de mierda su recuerdo.
pero,
sobre las multitudes de mi alma
se ha despeñado su ternura.Ocotlán
allá lejos.Voces
Los impactos picotean sobre
las trincheras.La lujuria, apedreó toda la noche,
los balcones a oscuras de una virginidad.La metralla
hace saltar pedazos del silencio.
Las calles
sonoras y desiertas,
son ríos de sombra
que van a dar al mar,
y el cielo, deshilachado,
es la nueva
bandera,
que flamea
sobre la ciudad.M.M.A., 1924
Here I like the Manrique reference and the way those fleeing the shipwrecked continent carry the view of its devastated landscape within them.
Axé.