Amor de ciudad grande III

O si se tiene sed, se alarga el brazo
¡Y a la copa que pasa se la apura!
Luego, la copa turbia al polvo rueda,
Y el hábil catador -manchado el pecho
De una sangre invisible- sigue alegre
Coronado de mirtos, su camino!
¡No son los cuerpos ya sino desechos,
Y fosas, y jirones! Y las almas
No son como en el árbol fruta rica
En cuya blanda piel la almíbar dulce
En su sazón de madurez rebosa,
¡Sino fruta de plaza que a brutales
Golpes el rudo labrador madura!
–JM

Axé.


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