El día toca a su fin. De la cumbre
de un enorme risco baja el rebaño
pastor garrido, que con pesadumbre
toca en su quena un yaraví de antaño.
El sol que lento cae, con su lumbre
dá un tinte de misterio y de tristeza
á un campo de solemne soledumbre.
La aura pasa suave. La noche empieza.
La choza pastoral está á la orilla
de un río de corriente silenciosa;
hila en la puerta una india candorosa.
Después los labradores en cuadrilla
rendidos se recogen a la choza
Dá las seis el reloj de una capilla…
Axé.