This abstract has 567 words and in 11 point fits the page almost exactly. I am tired of it because it is due in ten days — ten days in which I must accomplish much else — and because time spent fiddling with it is time not spent on the article. I am thinking of sending it as is. It is just for a conference so if due to imperfection the abstract is not accepted, tanto faz.
That would answer one of the writing group’s questions, when do you consider something finished? I answer: I consider it finished when I find myself tired of it. I will improve the style and send it off this week.
Cuando Bolívar ante el Congreso de Angostura propone forjar patria al mezclar la “sangre diferente” de los nuevos ciudadanos (1819), hace un gesto doble: las nuevas naciones se conciben en términos primordialmente raciales y al mismo tiempo se ubican, por lo menos en el nivel del discurso público, más allá de lo racial. El mestizaje que se convertirá en seña de identidad latinoamericana no es una mezcla que disuelve las diferencias ni una transgresión contra las jerarquías, sino una estrategia más bien hiperracial para el control social o sea, un mecanismo para mantener evidentes las jerarquías de sangre y a la vez invalidar su crítica. En este y otros textos claves de los siglos XIX y XX está en juego no sólo la formación de las culturas nacionales sino también la del moderno estado racial.
Las teorías latinoamericanas de identidad mestiza también tienen orígenes (y analogías) peninsulares: a partir del renacimiento se han propuesto modelos raciales de hispanidad, que cobran otra modalidad con el racismo científico del siglo XIX. Ante la derrota de 1898 citaron los médicos eugenicistas un mestizaje deficiente como raíz de la poca resistencia del soldado español, y el franquismo también ofreció una definición culturalista de la “raza” hispana (Goode 2009). Este modelo inclusivista basa la identidad nacional en asuntos como el idioma, la religión y el carácter, para acoger una diversidad de colores y orígenes. El pueblo debe ser mestizo; la nación acepta como sujeto a quien practique la hispanidad; el estado, empero, administra lo hispano como una identidad netamente racial.
Estas diferencias para con las jerarquías raciales que operan lo más notablemente, quizá, en los Estados Unidos o la Sudáfrica del apartheid permiten decir, por lo menos en un nivel superficial, que en el mundo hispano “[n]o hay odio de razas, porque no hay razas” (Martí 1891): “El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color” (ibid.). El punto clave, sin embargo, no es que sea distinto el sistema de clasificación racial (de la Cadena 2001, inter alia) sino que los conceptos de hispanidad o latinidad señalan otro orden racial — un orden cuya inclusividad funciona precisamente para ocultar los mecanismos de exclusión y jerarquización que siguen en marcha.
Portocarrero (2007), por ejemplo, enfoca la coexistencia de mestizaje y racismo, y estudiosos como de Castro (2002), Sanjinés (2004), y Lund (2012) han iluminado la complicidad que hay entre procesos de mestizaje y de blanqueamiento. Los que sin aculturarse quedan fuera de la nación, con acceso ténue al estado y la vida cívica, se relegan al lado oscuro del mestizaje. En la cultura dicha hispana, espacio común oficial, la desigualdad ora revela, ora oculta la faz.
El presente trabajo pretende indagar esta situación latinoamericana e hispana en el contexto del sistema racial global. Para ello se examinará las perspectivas de tres teóricos, David Theo Goldberg (The Racial State, 2002, y otros textos), Denise Ferreira da Silva (Toward a Global Theory of Race, 2007), y Melissa Weiner (“Towards a Global Critical Race Theory,” 2012), en relación con las de estudiosos de formaciones raciales latinoamericanos y peninsulares como Jens Andermann, Jorge Bruce, Robert Cottrell, Sérgio Paulo Guimarães, Deborah Poole, Gonzalo Portocarrero y Joshua Goode. ¿Qué características tiene el sistema global (si existe)? ¿cómo se articulan los sistemas raciales provinientes de la hispanidad o la latinidad con él? y ¿cómo puede el intérprete de sistemas raciales, al estudiar un lugar determinado, lidiar con las suposiciones y conjeturas que trae de otro? son nuestras preguntas centrales.
I have a very great deal to do from now until 13 May when the new writing group starts and I am tempted to say I am going on vacation to work on classes and practical matters. However, I will only do so to the extent that vacation is defined as working only 25 minutes a day. I will do it, with the goal of composing “The Darker Side of Mestizaje: Three Tropical Texts.”
I will conduct research on María and I will organize files.
Axé.
I have moved the very latest version over here: http://sptc.wordpress.com/2013/04/21/el-estado-racial-latinoamericano-y-la-raza-como-sistema-global/
It’s exciting to see this!
I am hoping it is not too Done. There is so much material.